La eutanasia

El propósito de la endología es minimizar o eliminar el dolor, el sufrimiento. Es verdad que, hasta cierto punto, el dolor y el sufrimiento son inherentes a la misma vida, así como lo es la euforia o la alegría y que, por consiguiente, eventualmente experimentaremos de ambos un poco.

El dolor es aberración

Sin embargo, llega un punto en que continuar el dolor deliberadamente es una aberración, es como quien mete sus manos al fuego. En principio habrá experimentado en su propia piel la sensación que se siente y habrá adquirido una sapiencia propia, y hasta ahí estaría bien. Sin embargo, dejar la mano quemándose, y añadir el brazo, sería ilógico, una aberración.

Basten estas breves disertaciones para comprender que el dolor y el sufrimiento, si pueden ser disminuídos o eliminados, deben ser disminuídos o eliminados. Es un asunto de conciencia, ajeno a cualquier preconcepto social, cultural, religioso, etc.

NO es verdad que sólo algún tipo de Dios o de divinidad pueda tener la potestad sobre la vida de una persona, NO es verdad que se deba dejar a la persona en su estado de sufrimiento sólo por el patético pretexto que es su “karma” y que no se debe interferir con ello, con la “ley divina”, y que la “ley divina”, o lo divino, o Dios, cuando esa persona haya pagado su karma o cuando lo  juzgue conveniente, le enviará la muerte.

Los seres estamos al servicio de todos los seres

Dios, o lo divino, no suele aparecerse a los seres humanos y decirles: ¡Ey! ¡Soy Dios! ¡Haced esto o haced aquello! indudablemente, inclusive sin que él se aparezca a una persona a decirle que es lo correcto, uno sabe que es lo correcto, y Dios, o lo divino, actúa mediante los seres humanos.

Dios no se aparece haciendo obras de caridad, sino que las hace a través de los seres humanos, o más bien, los seres humanos con su amor o su odio revelan su divinidad o crueldad.

Todos los seres humanos estamos al servicio de todos los seres humanos y debemos proceder con caridad. Realmente todo el universo está al servicio de todo el universo, todos los niveles de realidad están al servicio de todos los niveles de realidad.

Un acto de caridad

Propiciar la armonía, el bienestar propio, de los demás, de la sociedad, indiscutiblemente está bien, es lo correcto, la simple lógica y nuestra conciencia nos indican en forma irrebatible que es así. Y no menos sucede con la minimización del dolor, de la enfermedad, del sufrimiento, de cualquier tipo de eventualidad que cause penuria.

Y si uno puede hacer algo para contribuir ¿lo haría? Y si hay un niño con hambre y puedo ofrecerle un pan de mi cesta ¿lo haría? La respuesta incontrovertible es SÍ, ABSOLUTAMENTE SÍ, es un asunto de conciencia y de lógica elemental.

Pero ¿qué tiene que ver esto con la eutanasia? Todo, absolutamente todo. Uno podría, desde el punto de vista religioso, decir: Si él está aguantando desnudo o aguantando hambre, etc., es porque es su “karma”, es “la ley divina”, y la “ley divina”, o lo divino, o Dios, cuando esa persona haya pagado su karma o cuando lo  juzgue conveniente, le enviará un pan desde las nubes.

¿Verdad que un tipo de planteamiento así es ilógico? Y por otra parte, en el hipotético que Dios le enviara un pan, realmente no sería Dios envíandole un pan, sino un ser humano que, en su caridad, le brinda un pan o un abrigo.

Somos nosotros, los seres humanos, los que decidimos hacer o no una caridad, y por caridad, se debe minimizar o eliminar el dolor.

Sólo Dios es dueño de la vida

La endología no es una doctrina teísta y por tanto, no tiene este tipo de problemas filosóficos. O sí lo es, para la endología, lo divino es todo lo que existe, incluidos los seres humanos. Inclusive, algunas tradiciones religiosas indican que somos dioses, o cuando menos dioses en potencia. Y si tal es la situación ¿dónde está la contradicción?

Es verdad que este universo es el vehículo de una conciencia cósmica (y más allá de este universo hay otros universos y otras conciencias cósmicas -no creadoras de todo, sino consecuencia inevitable de la “Nada-Todo”), pero tal ser no es un aberrado porque  si no se puede hacer una caridad a una persona que está sufriendo, entonces tampoco se puede dar un pan al hambriento, no se puede sanar al enfermo, no se puede vestir al desnudo, no se puede consolar al que está devastado y, en última síntesis, no se puede tener ningún tipo de dignidad como ser humano, no se puede procurar ningún bien, ningún tipo de bienestar, ningún tipo de minización del dolor, y sólo debemos esperar a que, de la nada, todo ello pase… y mientras tanto sufrir o sucumbir.

Un asunto de conciencia

No, tales no son los valores que la conciencia indica. Permitir que una persona sufra cuando, razonablemente, ya no hay nada que hacer, es una aberración, casi un acto diabólico, porque sólo una mente diabólica piensa en prolongar el sufrimiento.

Es verdad que en muchas ocasiones puede más el apego, que hay dolor porque la persona parta de nuestras vidas, pero es un acto de caridad, un acto de amor tan grande que te desprendes de tu propio apego para que el otro calme su dolor y pueda partir, en paz, en forma digna. No importa si ahora el dolor es tuyo, así es el amor.

Y no te preocupes por lo que diga tal o cual religión. En el universo hay millones de planetas con vida inteligente, y cada uno de ellos con sus propios planteamientos filosóficos, con su propia religión, entonces ¿cuál de todas es la correcta? La religión verdadera es el amor.