No religión

¿Por qué necesitamos que alguien nos diga por dónde ir, en qué creer, qué hacer, qué pensar, qué decir, etc.? ¿Acaso no podemos hacerlo por nosotros mismos? ¿Nos da miedo? Sólo sé tú sin que nada ni nadie dirija tu vida. En ese proceso caerás, pero también aprenderás, y ese aprendizaje será tuyo como nada en el mundo.

¿Para ser felices necesitamos tener religiones? ¿Para amar necesitamos construir templos? La respuesta a estas dos simples preguntas son decisivas y la respuesta en ambas es un rotundo y contundente NO. Ser felices y amar constituye la más excelsa religión per se, y anula todo lo demás. Sólo ocúpate en ello, y no importará nada más. Al hacerlo se realizará en ti la necesidad más imperativa de la conciencia, su razón de ser.

Y no es que yo esté en contra de todas las religiones, no, si es justamente porque estoy a favor de la única y verdadera religión: el amor.

No hay religión más grande que el amor y no hay otro Dios que la vida misma. Lo divino es todo lo que existe.

Sin embargo, esta posición anula todo lo demás, y hace pasar a las diferentes religiones sólo como impostoras. El mundo está lleno de religiones, pero ¿está lleno de amor? Por el contrario, las “religiones” están llenas de odio religioso. Hablan de amor, pero les gustaría ser las únicas, las que triunfaran, las que se alzaran por encima de las demás.

Las religiones no han servido para unir, sino para dividir. El nombre mismo de Dios no ha servido para que los hombres se amen mutuamente, sino para que los unos maten a los otros en nombre de ese Dios.

La religión condiciona porque erige un sistema de creencias en el cual la gente debe creer. Comenzando porque debe creer que es la correcta. Lo único correcto es que tú seas feliz, lo único correcto es que tu sientas amor (no puedes ser feliz si no eres la expresión viva del amor, la felicidad-amor es un connubio inseparable).

Pero tú no puedes ser feliz mientras existan defectos en ti, mientras te hieras o hieras a algo o a alguien, no puedes ser feliz mientras existan ese tipo de condicionamientos, mientras te pienses como un ser aislado sin advertir que todo se interconecta con todo, que herir al otro es herirse a sí mismo, que uno no hace parte de nada y, a la vez, hace parte de todo, que pertenecemos a la vida. Entonces ¿qué necesidad tenemos de pertenecer a algo si es que siempre hemos pertenecido invariablemente al todo? Tu presencia o tu ausencia cambia la historia del mundo todos los días (ver Las personas cambiamos la historia del mundo todos los días)

Uno no necesita pertenecer a nada, uno no pertenece a nada, uno nace escencialmente libre y sin pertenecer a nada, siendo sólo humano y, por tanto, podemos vivir sin pertenecer a nada (aunque a la vez pertenecemos a todo, ¡a la vida!). Lamentablemente con el tiempo nos vamos haciendo dependientes de líderes, gurúes, maestros, políticos, sistemas, religiones, equipos de fútbol, modas, opiniones, etc., y ello es lamentable porque en ello se cercena nuestra libertad y nuestra capacidad de análisis y decisión. Por supuesto, ello se entiende porque el ser humano tiene la necesidad de integrarse, de sentirse parte de algo, pero ¿no es posible integrarnos sólo como lo que somos, como seres humanos, como amigos? ¿Acaso no podemos estar solos, sin pertenecer a nada?

Por tanto, uno no pertenece a una religión. Uno piensa que pertenece a alguna, va a los ritos, cree lo que le dicen que debe creer, pero es un engaño, sólo una evasiva de sí mismo, sólo intentas llenar un vacío en tí, sólo sigues la tradición, sólo crees lo que otros creyeron, sólo buscas distraerte un poco, pero la verdadera sustancia es disfrutar de las cosas sencillas de la vida.

Una religión podrá distraerte un poco, pero nunca te hará feliz, te llenará de creencias, pero no de certezas. ¡Mira, la vida es esto que hay y no las posibles fantasías que otros crearon para ti, para oprimir tu pensamiento, tu conciencia, para quitarte tu dinero! Y dime ¿cuál es la religión verdadera? En el mundo hay alrededor de 4500 religiones, y pregunto ¿cuál de esas 4500 es la verdadera? La verdadera religión es el amor, no herir, la verdadera religión es la conciencia. Pero si esto es así entonces ¡no hay necesidad de religiones! Y sólo es verdadero lo que palpita en tu corazón.

 

Y me dirás, pero es que sin la religión el ser humano sería más perverso. Y yo te digo, la maldad y la bondad existen con o sin religión, así ha sido desde el principio. Por el contrario, llevamos miles de años siguiendo las religiones pero ¿han logrado un estado superior de conciencia? No, por el contrario, han producido ríos de sangre en nombre de su Dios. El mundo no necesita más religiones, el mundo ni siquiera necesita religiones, el mundo necesita sólo un poco más de amor.

Esto no significa que las religiones no sean necesarias, pero las religiones son sólo un paso intermedio entre la infancia y la madurez. Son una especie de caminador muy útil para el niño de meses, pero inservible para el hombre adulto, punto en el que se desecha el caminador y se impele a caminar por sí mismo, a una etapa de madurez conciente, sin dogmas, sin ritos, sin intermediarios, sin diezmos, sin pontífices, etc.

El problema de la creencia

El problema de la creencia es que no resuelve nada, pero sí crea conflictos. Por ejemplo: en occiente creen en Cristo y en oriente creen en Budha. Esto de por sí ya crea una diferenciación y, en cierto modo, una barrera, una limitante.

Alguien puede creer en la reencarnación y seguir siendo el mismo fornicario, chismoso, maledicente, etc.

Alguien puede no creer en la reencarnación y seguir siendo el mismo ladrón, ávaro, orgulloso, etc. Así las cosas ¿para qué sirve la creencia?

El mundo entero, o casi el mundo entero CREE EN DIOS, pero vemos que la humanidad entera está en conflicto, que hay desigualdad social, injusticia, hambre (sí, desarrollo tecnológico y avance científico, pero conflicto y desigualdad social). Entonces ¿de qué sirve la creencia?

El nombre mismo de Dios no parece ayudar nada en absoluto en este tipo de conflictos. El nombre mismo de Dios no es apropiado para ayudar a resolver la desigualdad social, los homicidios, las disputas hogareñas, tu propio conflicto interno. Para ello se necesita es aniquilar de raíz los elementos en el hombre que originan todo ello, para ello es necesario comprensión.

DIOS MAS BIEN PARECE UN NEGOCIO QUE ES ADMINISTRADO POR DETERMINADOS GREMIOS RELIGIOSOS, GREMIOS RELIGIOSOS A LOS QUE NOS LES CONVENDRÍA EN ABSOLUTO QUE EL HOMBRE DEJARA ESA ESCLAVITUD DE LA CREENCIA.

DIOS MÁS BIEN PARECE UN TIPO DE FRANQUICIA QUE SE PELEAN LAS DIFERENTES ORGANIZACIONES RELIGIOSAS.

Esas organizaciones religiosas quieren atrapar a Dios y confinarlo a cuatro piedras frías como la muerte misma. Quieren atrapar toda la belleza del sol y hacer que sus creyentes vayan y se arrodillen a la pálida luz de una vela.

¿Tú crees en el sol? Ante esta pregunta es posible que tú pienses que la pregunta está mal planteada y, si es así, vas por buen camino. Y, aunque uno hubiera nacido ciego de nacimiento y nunca hubera podido ver el sol no podría negarle por cuanto puede sentir esa sensación de calor que le propicia en la piel. Y si le preguntáramos a una planta ella tampoco podría negarlo.

Por tanto, la cuestión no es de creer en el sol, LA CUESTIÓN ES DE SENTIRLO, de vivir sus suaves rayos que penetran todo nuestro ser brindándonos vida y calor.

Así mismo, la cuestión no es de creer en Dios, la cuestión es de sentirlo, de palparlo en todas las cosas pues todas las cosas son la vida. Lo divino es todo lo que existe. Lo divino eres tú, yo, él, ella, todos y todo, y no debemos aniquilarlos de la forma inhumana en la que lo hacemos.

Y si se erige una creencia para imponerla a otros, ESA ES OTRA FORMA DE ESCLAVITUD. Eso es ponerle una sábana con determinados preceptos a alguien e impedirle, con ello, divisar el horizonte. QUEMA LA SÁBANA, OLVIDA LOS PRECEPTOS Y AVANZA POR TÍ MISMO.

Si comprendemos que todo y todos somos lo divino, entonces ya no procuraremos amar al otro sólo para cumplir de forma fingida y a regañadientes sopena de algún castigo, sino que nos amaremos todos de forma natural, espontánea, no fingida porque comprenderemos que el otro es una extensión de ti y de la vida.

Y ese amor nada tiene que ver con que hayan mil templos en el mundo o no, ese amor no tiene nada que ver con que se inventen mil religiones o no.

Ese amor es sólo una necesidad imperativa de la conciencia, su razón de ser.

La mejor religión

La mejor religión es la que no tiene Dios, la que no exige que los demás lo tengan, la que no tiene creencias, la que no tiene libros sagrados, ni ritos, ni sacramentos, ni pontífices, ni templos, ni santuarios, ni cultos, ni diezmos, ni intermediarios. Por eso el amor es la mejor religión, porque no exige nada, porque no pide nada, porque no espera nada, porque nos permite vernos como realmente somos, como iguales, como amigos, como hermanos.

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